Adolescentes y síntomas contemporáneos. Enseñanzas de la clínica

Alba Alfaro

En continuidad con el seminario clínico anterior: “Psicoanálisis con niños: enseñanzas de la práctica”, nos proponemos en este seminario abordar las problemáticas específicas que nos presenta la práctica psicoanalítica con adolescentes hoy, y las enseñanzas que esta clínica contemporánea nos aporta. Examinaremos las coordenadas que sitúan la pubertad como un momento de irrupción y de una interrogación frente a un “despertar a una forma de goce”. Estudiaremos en diversos casos clínicos publicados en la literatura psicoanalítica, la manera en que los adolescentes de hoy hacen un uso del cuerpo que viene a inscribirse en una clínica de la urgencia propia de lo contemporáneo. Las depresiones, las anorexias y bulimias, los cortes del cuerpo, el uso del tóxico, los deportes de riesgo, tal como son reportados en la práctica con adolescentes, nos permitirán abordar los diferentes arreglos con los que los adolescentes se sostienen para hacer con lo real de la no relación sexual en la época del Otro que no existe. Y estudiaremos especialmente las maneras en que el analista de orientación lacaniana, puede operar frente a estas manifestaciones límites.

Temáticas a abordar: Pubertad y adolescencia en Freud y Lacan. La práctica con los adolescentes y sus familias: desafíos al practicante de hoy. Prácticas en la institución con niños y adolescentes. Enseñanzas de la clínica contemporánea con adolescentes.

 

Bibliografía básica de referencia:

  • Freud, S., “Tres ensayos de teoría sexual”, Obras completas, Volumen VII, Buenos Aires, Amorrortu, 1979.
  • Lacan, J., “El despertar de la primavera”, Prefacio, Otros Escritos, Paidós, Bs. As., 2012
  • Miller, J.-A., “En dirección a la adolescencia”, Blog Psicoanálisis Inédito, 21-03-2015.
  • Miller J.-A., Sutilezas analíticas, Buenos Aires, Paidós, 2011.
  • Miller J.-A., “El campo pulsional”, en El Otro que no existe y sus comités de ética, Buenos Aires, Paidós, 2005.
  • Laurent E., ¿Hay un final de análisis con niños?, Buenos Aires, Diva, 1999
  • Laurent, E., El reverso de la biopolítica. Una escritura para el goce, Grama, Buenos. Aires, 2016
  • Recalde M., Púberes y adolescentes Estudios Lacanianos, Grama, Buenos Aires, 2008.
  • Izcovich, M., Ser padres, ser hijos. Los desafíos de la adolescencia, Gedisa, Barcelona, 2017.
  • Diversos artículos referidos al tema de la adolescencia y de la clínica contemporánea, publicados en las revista Virtualia, Varité, Lacan XXI, y en el Blog de la NEL Medellín.

Inicio: 15/08/2019
Finalización: 12/12/2019
Horario:19:30 Hrs
Modalidad: Presencial
Lugar: Sede NEL Ciudad de México

IV JORNADAS DE LA NEL-cf CDMX:
PRESENCIAS DEL ANALISTA TEXTO DE ORIENTACIÓN
EJE: Presencias… en la ciudad y la época

Un despertar

¿Cuál podría ser la incidencia política un poco más allá de esta presentación negativa?

Tal vez cierto efecto de despertar. Un despertar respecto de aquello de lo que en

definitiva se trata en los ideales sociales: del goce y de la distribución del plus-de-gozar.

 (Jacques-Alain Miler)

Desde hace tiempo los analistas hemos afrontado el desafío ético de hacer a un lado la rutina del consultorio y asumir una presencia en los dispositivos comprometidos con la salud mental en nuestras ciudades, así como en los debates públicos con el Otro social. En este aspecto, no cabe desconocer que, más allá de la vigencia del discurso del analista y sus consecuencias prácticas, en una perspectiva más amplia, se trata del consentimiento a la convocatoria de Lacan de alcanzar “una incidencia política donde el psicoanalista tendría su lugar si fuese capaz de ello”[1]. Por supuesto, para estar a la altura de la época, ello exige al deseo del analista el miramiento por los síntomas de la actualidad, los impases en lo social, y el aggiornamiento permanente respecto de los discursos emergentes que se imponen al compás de cada tiempo.

Ahora bien, ¿De qué presencia se trata?, ¿Cómo pensar esa presencia?

Más allá del analista causa del trabajo del sujeto supuesto saber, correspondiente a la dimensión transferencial del inconsciente, encontramos una clara orientación en el Capítulo X del Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Allí Lacan nos advierte sobre la presencia del analista, primordialmente, como una manifestación del inconsciente. Y es sólo desde ahí como tiene lugar su presencia real, más allá del par imaginario del a-a´, desidealizando, a su vez, la figura y la persona del analista, para reducir su función a la de un resto, “un resto fecundo” –en tanto una presencia muy particular que se pone en juego solamente en el arte de escuchar del analista. “El arte de escuchar casi equivale al del bien decir”[2].

Como vemos, ello no será ciertamente exclusivo de la experiencia analítica. Esta función estará activa en todos los vínculos donde se trata de la relación del sujeto con el saber y el goce. “Se trata en estos vínculos siempre de una relación transferencial encarnada en la persona que se supone agente de la acción, pero esa atribución de saber a la persona deja en realidad encubierta la relación del sujeto con el saber de su propio inconsciente, verdadero agente del vínculo”[3]. En la medida en que el analista con su acto recuerde la banalidad del sentido de las palabras, opere como el dedo elevado de San Juan tal como Lacan evoca en “La dirección de la cura”, señalando cómo somos hablados, que la referencia del lenguaje no existe, hará presente la perspectiva de lo real más allá de la realidad.

En este sentido, la ironía sirve muy bien a la posición del analista a la hora de perturbar los ideales sociales y revelar su naturaleza de semblantes respecto a un real que sería del goce. “Está más bien, como Sócrates, para hacer temblar, para hacer vacilar los ideales, a veces simplemente poniéndolos entre comillas, quebrando un poco los significantes-amo de la ciudad”[4]. Sin embargo, por otro lado, Lacan nos enseñó que los ideales son semblantes, arbitrarios, pero que esos semblantes son necesarios. La sociedad se sostiene gracias a sus semblantes, no hay sociedad sin identificaciones. Entonces si, por un lado, es cierto, el padre es un semblante, y, sí, se puede prescindir de él … sin embargo, no hay que olvidar que ¡a condición de saberlo utilizar!

Pensar la presencia del analista como la provocación de un despertar implica, necesariamente, sostener un deseo vivo. Seis años antes de su Seminario 11, en el texto La dirección de la cura y los principios de su poder, paradójicamente, Lacan dará al analista el lugar del muerto, dejando el yo a un lado para que pueda surgir el lugar del Otro para el sujeto, el inconsciente, su verdadera pareja, en el registro de lo simbólico. Es el lugar de la causa de la división del sujeto que Lacan formalizará más adelante con la función del objeto a, presencia irreductible.

Para finalizar, cabe mencionar el concepto de “acción lacaniana” que Jacques-Alain Miller ha propuesto para nombrar en el seno de la Asociación Mundial de Psicoanálisis la política de incidencia en los ámbitos políticos y sociales como el correlato del acto analítico en la sociedad. Si Lacan ha formulado que «No hay clínica del sujeto sin clínica de la civilización» es porque la topología del inconsciente lacaniano –allí donde el analista manifiesta su presencia- resulta, entre un afuera y un adentro, de una extimidad irreductible. ¿Cómo el deseo del analista pudiera, entonces, prescindir de la ciudad y la época?

 

[1] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.

[2] Lacan, J., El Seminario Libro 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Editorial Paidós, p. 129.

[3] Bassols, M., Presencia del analista, Cuadernos del INES Nro 14, Editorial Grama, p. 99.

[4] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.