Consideraciones hacia un retorno a la clínica: Una terapéutica que no es como las demás

Eduardo Barboza, Areli Leeworio, Paloma Roa Rojas, Edgar Vázquez

I. No hay clínica sin ética.

El desconocimiento del origen de los términos engendra el problema de hacerlos concordar, y el esfuerzo de resolver este problema refuerza este desconocimiento.
Jacques Lacan, Escritos 1, p. 234

Si bien inicialmente el psicoanálisis nace como una consecuencia del saber médico, alojando aquello que emanaba como resto no absorbible por el mismo: la histeria, su valor no se reduce a un interés meramente terapéutico, si entendemos por ello la supresión o eliminación de los síntomas. En sus investigaciones iniciales, Freud llega a la conclusión de que sus histéricas no padecían, desde el punto de vista neurológico, de la configuración anatómica del órgano involucrado, sino de la representación construida sobre ese órgano, agrega además que existe una sustitución entre representaciones que concierne al deseo y a una vivencia traumática, que va a llamar de entrada sexual; lo que supone una ruptura radical con todos los saberes previos, dando lugar entonces a una clínica propiamente psicoanalítica. Ese novedoso dispositivo está diseñado para que encuentre forma y expresión lo más singular del padecimiento de cada uno de aquellos que son recibidos en nuestra consulta.

Aunque, y esto será crucial, en la clínica inaugurada por Freud y de la que Lacan tomó el relevo, no se trata de “ver” pacientes; no debe confundirse con la experiencia, ya que hay experiencia sin clínica, ahí donde no se sabe qué se cura ni cómo, por ello cobra su importancia la observación “…el analista no recibe casos clínicos; somos nosotros los que los transformamos, por nuestra elaboración de saber, en casos clínicos; si el psicoanalista recibe casos, no son mas que casos éticos” (5, p. 129 [las cursivas son del original]). De manera que en este primer tramo de nuestro trabajo nos proponemos indagar los puntos en que la clínica no se relaciona meramente con el saber, al menos no con uno meramente epistémico, tampoco con el deber-ser, sino con la ética, con el acto que el analista promueve con su escucha, del cual está llamado a responder.

 

Bibliografía

  1. LACAN, J. (2005) ‘Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis'(1953): Prefacio, Introducción y I. Palabra vacía y palabra plena en la realización psicoanalítica del sujeto, en Escritos 1, Buenos Aires, Siglo XXI, pp. 227-255.
  2. LACAN, J. (2005) ‘Variantes de la cura tipo’, en Escritos 1, Buenos Aires, Siglo XXI, pp. 311-348.
  3. LACAN, J. (2005) ‘La dirección de la cura y los principios de su poder’ (1958): ¿Quién analiza hoy?, ¿Cual es el lugar de la interpretación?, en Escritos 2, Buenos Aires, Siglo XXI, pp. 565-582.
  4. LACAN, J. (2006) ‘El inconsciente freudiano y el nuestro’, en El Seminario de Jacques Lacan : Libro 11 : Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (1964), Buenos Aires, Paidós, pp. 25-36.
  5. MILLER, J.-A. (1986) ‘No hay clínica sin ética’ (S/D), en Matemas I,Buenos Aires, Manantial, pp. 122-131.

Inicio: 12/08/2019
Finalización: 19/12/2019
Horario:19:30 Hrs
Modalidad: Presencial
Lugar: Sede NEL Ciudad de México