Psicoanálisis con niños: enseñanzas de la práctica

Alba Alfaro

Nos proponemos ubicar las coordenadas en que se inscribe y despliega la práctica del psicoanálisis con niños hoy, a fin de extraer las enseñanzas que ésta proporciona a la clínica, a la formación del analista y al psicoanálisis mismo. Estudiar la especificidad del psicoanálisis de orientación lacaniana en estos casos nos permitirá por una parte, esclarecer la apuesta ética y política que implica sostener la oferta del psicoanálisis en una época donde el mercado aliado a la ciencia toma a los niños como objetos y destinatarios de consumo y les destituye de su condición de ser hablante. Por otra parte, establecer las diferencias que existen entre un tratamiento del goce por el discurso analítico, de otros tratamientos que se ofrecen para “reparar fallas” de carácter biológico, cognitivo o social. Un eje central de nuestras elaboraciones será el de las articulaciones que entre la práctica y la clínica nos plantea la última enseñanza de Lacan, para orientarnos en lo que implica un tratamiento del goce en la época del parletre. Como modalidad de trabajo convocaremos a los asistentes a participar en la preparación de lecturas de textos y de casos publicados, e invitaremos a miembros de Nel-México a presentarnos su experiencia de formación con algunos casos.

Temáticas a abordar: La oferta del psicoanálisis en la época del “niño globalizado”. Implicaciones éticas y políticas. El juego como “aparato de goce”. Acoger lalengua del sujeto. La sesión analítica como un “esfuerzo de poesía”. La transferencia: tratamiento de las demandas, construcción del síntoma. Enseñanzas de la práctica: recorridos de análisis; función del diagnóstico; modalidades del síntoma. Experiencias de formación: la construcción de casos, la función del control. Viñetas.

Bibliografía de referencia:

  • Freud S., “Análisis de la fobia de un niño de cinco años (el pequeño Hans), (1909), Obras Completas, vol. X, Buenos Aires, Amorrortu, 1992.
  • Freud S., “El poeta y la fantasía” (1906-08), Obras Completas, vol. IX, Buenos Aires, Amorrortu, 1992.
  • Lacan J., “La estructura de los mitos en la observación de la fobia de Juanito”, Seminario 4 La relación con el objeto, Buenos Aires, Paidós, 2008.
  • Lacan J. “Nota sobre el niño”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012.
  • Laurent Eric, ¿Hay un final de análisis con niños?, Buenos Aires, Diva, 1999
  • Miller J.-A., El miedo de los niños, Buenos Aires, Paidós, 2017. Libro digital, EPUB. Archivo Digital: descarga y online
  • Miller J.-A., Sutilezas analíticas, Buenos Aires, Paidós, 2011.
  • Salman S. (compiladora), Psicoanálisis con niños: los fundamentos de la práctica, Buenos Aires, Grama 2005.
  • Daumas A., La Dignidad del Niño Analizante, Buenos Aires, Grama, 2018

Inicio: 14/02/2019
Finalización: 19/06/2019
Horario:19:30 Hrs
Modalidad: Presencial
Lugar: Sede NEL Ciudad de México

IV JORNADAS DE LA NEL-cf CDMX:
PRESENCIAS DEL ANALISTA TEXTO DE ORIENTACIÓN
EJE: Presencias… en la ciudad y la época

Un despertar

¿Cuál podría ser la incidencia política un poco más allá de esta presentación negativa?

Tal vez cierto efecto de despertar. Un despertar respecto de aquello de lo que en

definitiva se trata en los ideales sociales: del goce y de la distribución del plus-de-gozar.

 (Jacques-Alain Miler)

Desde hace tiempo los analistas hemos afrontado el desafío ético de hacer a un lado la rutina del consultorio y asumir una presencia en los dispositivos comprometidos con la salud mental en nuestras ciudades, así como en los debates públicos con el Otro social. En este aspecto, no cabe desconocer que, más allá de la vigencia del discurso del analista y sus consecuencias prácticas, en una perspectiva más amplia, se trata del consentimiento a la convocatoria de Lacan de alcanzar “una incidencia política donde el psicoanalista tendría su lugar si fuese capaz de ello”[1]. Por supuesto, para estar a la altura de la época, ello exige al deseo del analista el miramiento por los síntomas de la actualidad, los impases en lo social, y el aggiornamiento permanente respecto de los discursos emergentes que se imponen al compás de cada tiempo.

Ahora bien, ¿De qué presencia se trata?, ¿Cómo pensar esa presencia?

Más allá del analista causa del trabajo del sujeto supuesto saber, correspondiente a la dimensión transferencial del inconsciente, encontramos una clara orientación en el Capítulo X del Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Allí Lacan nos advierte sobre la presencia del analista, primordialmente, como una manifestación del inconsciente. Y es sólo desde ahí como tiene lugar su presencia real, más allá del par imaginario del a-a´, desidealizando, a su vez, la figura y la persona del analista, para reducir su función a la de un resto, “un resto fecundo” –en tanto una presencia muy particular que se pone en juego solamente en el arte de escuchar del analista. “El arte de escuchar casi equivale al del bien decir”[2].

Como vemos, ello no será ciertamente exclusivo de la experiencia analítica. Esta función estará activa en todos los vínculos donde se trata de la relación del sujeto con el saber y el goce. “Se trata en estos vínculos siempre de una relación transferencial encarnada en la persona que se supone agente de la acción, pero esa atribución de saber a la persona deja en realidad encubierta la relación del sujeto con el saber de su propio inconsciente, verdadero agente del vínculo”[3]. En la medida en que el analista con su acto recuerde la banalidad del sentido de las palabras, opere como el dedo elevado de San Juan tal como Lacan evoca en “La dirección de la cura”, señalando cómo somos hablados, que la referencia del lenguaje no existe, hará presente la perspectiva de lo real más allá de la realidad.

En este sentido, la ironía sirve muy bien a la posición del analista a la hora de perturbar los ideales sociales y revelar su naturaleza de semblantes respecto a un real que sería del goce. “Está más bien, como Sócrates, para hacer temblar, para hacer vacilar los ideales, a veces simplemente poniéndolos entre comillas, quebrando un poco los significantes-amo de la ciudad”[4]. Sin embargo, por otro lado, Lacan nos enseñó que los ideales son semblantes, arbitrarios, pero que esos semblantes son necesarios. La sociedad se sostiene gracias a sus semblantes, no hay sociedad sin identificaciones. Entonces si, por un lado, es cierto, el padre es un semblante, y, sí, se puede prescindir de él … sin embargo, no hay que olvidar que ¡a condición de saberlo utilizar!

Pensar la presencia del analista como la provocación de un despertar implica, necesariamente, sostener un deseo vivo. Seis años antes de su Seminario 11, en el texto La dirección de la cura y los principios de su poder, paradójicamente, Lacan dará al analista el lugar del muerto, dejando el yo a un lado para que pueda surgir el lugar del Otro para el sujeto, el inconsciente, su verdadera pareja, en el registro de lo simbólico. Es el lugar de la causa de la división del sujeto que Lacan formalizará más adelante con la función del objeto a, presencia irreductible.

Para finalizar, cabe mencionar el concepto de “acción lacaniana” que Jacques-Alain Miller ha propuesto para nombrar en el seno de la Asociación Mundial de Psicoanálisis la política de incidencia en los ámbitos políticos y sociales como el correlato del acto analítico en la sociedad. Si Lacan ha formulado que «No hay clínica del sujeto sin clínica de la civilización» es porque la topología del inconsciente lacaniano –allí donde el analista manifiesta su presencia- resulta, entre un afuera y un adentro, de una extimidad irreductible. ¿Cómo el deseo del analista pudiera, entonces, prescindir de la ciudad y la época?

 

[1] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.

[2] Lacan, J., El Seminario Libro 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Editorial Paidós, p. 129.

[3] Bassols, M., Presencia del analista, Cuadernos del INES Nro 14, Editorial Grama, p. 99.

[4] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.