Asamblea ordinaria.
Discurso de la Directora saliente, Aliana Santana N.
Ciudad de México, 26 de octubre 2024

Muy buenos días a todos

Antes de pasar a la lectura de las palabras de la directora saliente, quisiera   informarles que la asociación civil Nueva Escuela Lacaniana del Campo Freudiano, nombre legal con la cual está inscrita la Sección Ciudad de México en el código civil de la ciudad no ha sido modificado aún.

El directorio decidió esperar a que se les dé el visto bueno definitivo a los nuevos reglamentos de la sección, de parte del Consejo de la NELcf, para con ellos revisar la escritura de la actual asociación civil y considerar los cambios pertinentes en la misma.  Por ejemplo, cambio de nombre: Nueva Escuela Lacaniana del Campo Freudiano Ciudad de México. Conveniencia o no en el cambio de apoderadas legales cada dos años cuando se lleva a cabo la permutación, entre otros.

Dicho esto, paso a leer lo que quedará en acta como palabras de la directora saliente y que yo he titulado: Misión cumplida.

Hace dos años comenzó una experiencia de Escuela que se orientó por la noción de Affectio Societatis, por el concepto Escuela y por la formación que en ella se dispensa. Han sido dos años maravillosos. El trabajo con los dos colegas que me acompañaron en el directorio fue por momentos, intenso, serio, alegre, riguroso, sorprendente, enseñante, divertido, retador y sobre todo analítico…y ¿qué es eso de analítico?, bueno eso que hace del trabajo un lugar, un espacio, una actividad basada en el deseo de saber, el deseo de Escuela y el deseo de habitarla desde la pregunta y no desde la respuesta.

También ha sido un trabajo interesantísimo y de mucho aprendizaje el que he tenido la oportunidad de compartir con miembros y asociados de la Sección en los distintos espacios y actividades de Escuela que se han llevado a cabo en los últimos 24 meses. Seminarios de enseñanza declarada, actividades de carteles, actividades de biblioteca, noches de sección, actividades preparatorias al Congreso de la AMP y al ENAPOL, reuniones de miembros, reuniones de miembros y asociados, el primer Encuentro de Escuela, las 3 escansiones del Seminario de la NELcf, de las cuales fuimos anfitriones de la última, la comisión hacia los nuevos reglamentos de la Sección, la comisión hacia el CID-Ciudad de México,  las reuniones con las dos interlocutoras de la Comunidad País México, las reuniones con los colegas responsables de nuestra revista Glifos y de nuestra próxima publicación impresa, las reuniones con las distintas comisiones del directorio. En fin, un trabajo continuo y muy gratificante. No necesito nombrarlos. Ustedes saben quiénes son. A cada uno les agradezco haber confiado en mí la función que he ejercido hasta hoy y la oportunidad de haber trabajado con ustedes.

Otro espacio de trabajo interesantísimo ha sido el que he podido compartir con mis colegas directores de otras Secciones de la Escuela. Gracias a la iniciativa de la NEL, en manos de su directorio, por primera vez, los directores de las distintas Secciones de la NEL, nos reunimos regularmente para intercambiar experiencia con relación a distintos temas de Escuela. Agradezco la experiencia y espero se sostenga en el tiempo.

En este momento me detengo para compartir con ustedes una vivencia que sólo pude significantizar hace relativamente poco tiempo. Durante mis años de infancia, adolescencia y temprana adultez tuve la suerte de formar parte de un grupo scout. En ese grupo, en esa experiencia de grupo, tuve la oportunidad de aprender sobre algo que siempre me interesó: la naturaleza. Aprendí a orientarme con brújulas, mapas, el sol, las estrellas. Aprendí a adentrarme en las montañas, con otros, y utilizar métodos de señalización para no extraviarme en el camino. Recuerdo que al terminar cada una de estas experiencias, de estas excursiones, en tanto guía de una de las patrullas del grupo, me correspondía dibujar en el terreno, con los elementos que tuviese a mano la señal ¨misión cumplida¨ –

Aquí viene lo que hice en esta experiencia de Escuela como directora de la Sección Ciudad de México con esta vivencia y con el recuerdo que de ella quedó.

Mientras hacía el recorrido hacia el lugar donde sabía que quería llegar iba recogiendo en el camino las piedritas más bonitas, más interesantes, mejor formadas, de más brillo: una conversación, una división subjetiva que luego se convirtió en pregunta de cartel, un disgusto, una desorientación, un concepto que se pudo transmitir de una mejor manera, una cara nueva que se interesa por lo que hacemos en la Sección, una carcajada, una sonrisa. Todas estas piedritas, las fui recogiendo y las fui colocando en mi mochila de viaje.

Hoy abro la mochila, saco todas esas piedritas, las coloco una al lado de la otra formando un círculo y finalmente escojo la mejor y la coloco en el centro del círculo. Es la piedrita de la formación.

Así se escribe misión cumplida. Un gran círculo y un punto en su centro.

Lo interesante de esta alegoría, al menos para mí, es que tanto en la vida scout como en la vida de Escuela, las misiones son infinitas, en otras palabras, siempre hay una nueva. Algunas son excursiones y experiencias chiquitas, otras más grandes, otras fáciles, otras más exigentes, otras dan mucha alegría, otras producen algo de miedo, pero siempre hay una nueva después de escribir misión cumplida.

Hoy escribo misión cumplida. La experiencia, ésta, está cumplida. Estoy segura o bueno, eso me gustaría pensar, que, en esta excursión, la mía y la de cada uno de ustedes, también tenían su mochila al hombro e iban recogiendo sus piedritas.

Y ahora, después de escribir misión cumplida, se da paso a la próxima misión, otra manera de referirme a la permutación. Alguien más ocupará la función de directora de la Sección. Alguien que no es cualquiera. A partir de hoy mi colega Paula Del Cioppo toma el testigo, toma la brújula, se coloca la mochila al hombro y comienza su excursión, comienza su experiencia. La acompañaran dos valiosísimos colegas, a quienes no presentaré porque será Paula quien tendrá el honor de hacerlo.

La Sección Ciudad de México es una sección viva, no me queda duda al respecto. El Affectio Societatis se ha producido, porque como sabemos esto no se forza, se produce, entendiendo claro está, que como en toda producción siempre falta algo y siempre faltará.

  1. ¨Para que haya una Escuela, ante todo es cuestión de que haya affectio societatis¨
  2. ¨La affectio societatis no es el amor¨
  3. ¨Lacan invita a los analistas de su Escuela a ser buenos compañeros. ¿Es humor? ¿Hay que tomar esto en serio? Cada uno elige¨
  4. Affectio societatis otra manera de decir ¨nos entendemos¨, es otra manera de decir ¨este es el pan y el vino que compartimos¨

 

Antes de darle la palabra a la directora entrante, quiero tomarme un minuto para contextualizar los dos regalos que quiero darle a Paula y a Fernando. El nombre que le he dado al objeto regalo es ALPAFE. A cada uno su ALPAFE.

Cuando nos presentamos como directorio el 29 de octubre del 2022, una colega nos dijo que el directorio era como un Alebrije. Me pareció ese comentario de muy buen augurio porque si algo me gustó a primera vista de la cultura popular del país que me ha acogido desde hace ya 10 años son los Alebrijes. Hermosos, coloridos e inexistentes animales, productos de los sueños, de las pesadillas, de los deseos, de las añoranzas de los seres hablantes que los fabrican.  

Directorio Alebrije. Alejibre que yo escribo ALPAFE y que es producto, no de un sueño o una pesadilla, sino del deseo de Escuela y la transferencia de trabajo de una Sección. ALPAFE, Alebrije significante que nombra una experiencia de Escuela.

Gracias, Paula, gracias, Fernando por acompañarme en esta experiencia, en esta excursión.

 

ASN

 

IV JORNADAS DE LA NEL-cf CDMX:
PRESENCIAS DEL ANALISTA TEXTO DE ORIENTACIÓN
EJE: Presencias… en la ciudad y la época

Un despertar

¿Cuál podría ser la incidencia política un poco más allá de esta presentación negativa?

Tal vez cierto efecto de despertar. Un despertar respecto de aquello de lo que en

definitiva se trata en los ideales sociales: del goce y de la distribución del plus-de-gozar.

 (Jacques-Alain Miler)

Desde hace tiempo los analistas hemos afrontado el desafío ético de hacer a un lado la rutina del consultorio y asumir una presencia en los dispositivos comprometidos con la salud mental en nuestras ciudades, así como en los debates públicos con el Otro social. En este aspecto, no cabe desconocer que, más allá de la vigencia del discurso del analista y sus consecuencias prácticas, en una perspectiva más amplia, se trata del consentimiento a la convocatoria de Lacan de alcanzar “una incidencia política donde el psicoanalista tendría su lugar si fuese capaz de ello”[1]. Por supuesto, para estar a la altura de la época, ello exige al deseo del analista el miramiento por los síntomas de la actualidad, los impases en lo social, y el aggiornamiento permanente respecto de los discursos emergentes que se imponen al compás de cada tiempo.

Ahora bien, ¿De qué presencia se trata?, ¿Cómo pensar esa presencia?

Más allá del analista causa del trabajo del sujeto supuesto saber, correspondiente a la dimensión transferencial del inconsciente, encontramos una clara orientación en el Capítulo X del Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Allí Lacan nos advierte sobre la presencia del analista, primordialmente, como una manifestación del inconsciente. Y es sólo desde ahí como tiene lugar su presencia real, más allá del par imaginario del a-a´, desidealizando, a su vez, la figura y la persona del analista, para reducir su función a la de un resto, “un resto fecundo” –en tanto una presencia muy particular que se pone en juego solamente en el arte de escuchar del analista. “El arte de escuchar casi equivale al del bien decir”[2].

Como vemos, ello no será ciertamente exclusivo de la experiencia analítica. Esta función estará activa en todos los vínculos donde se trata de la relación del sujeto con el saber y el goce. “Se trata en estos vínculos siempre de una relación transferencial encarnada en la persona que se supone agente de la acción, pero esa atribución de saber a la persona deja en realidad encubierta la relación del sujeto con el saber de su propio inconsciente, verdadero agente del vínculo”[3]. En la medida en que el analista con su acto recuerde la banalidad del sentido de las palabras, opere como el dedo elevado de San Juan tal como Lacan evoca en “La dirección de la cura”, señalando cómo somos hablados, que la referencia del lenguaje no existe, hará presente la perspectiva de lo real más allá de la realidad.

En este sentido, la ironía sirve muy bien a la posición del analista a la hora de perturbar los ideales sociales y revelar su naturaleza de semblantes respecto a un real que sería del goce. “Está más bien, como Sócrates, para hacer temblar, para hacer vacilar los ideales, a veces simplemente poniéndolos entre comillas, quebrando un poco los significantes-amo de la ciudad”[4]. Sin embargo, por otro lado, Lacan nos enseñó que los ideales son semblantes, arbitrarios, pero que esos semblantes son necesarios. La sociedad se sostiene gracias a sus semblantes, no hay sociedad sin identificaciones. Entonces si, por un lado, es cierto, el padre es un semblante, y, sí, se puede prescindir de él … sin embargo, no hay que olvidar que ¡a condición de saberlo utilizar!

Pensar la presencia del analista como la provocación de un despertar implica, necesariamente, sostener un deseo vivo. Seis años antes de su Seminario 11, en el texto La dirección de la cura y los principios de su poder, paradójicamente, Lacan dará al analista el lugar del muerto, dejando el yo a un lado para que pueda surgir el lugar del Otro para el sujeto, el inconsciente, su verdadera pareja, en el registro de lo simbólico. Es el lugar de la causa de la división del sujeto que Lacan formalizará más adelante con la función del objeto a, presencia irreductible.

Para finalizar, cabe mencionar el concepto de “acción lacaniana” que Jacques-Alain Miller ha propuesto para nombrar en el seno de la Asociación Mundial de Psicoanálisis la política de incidencia en los ámbitos políticos y sociales como el correlato del acto analítico en la sociedad. Si Lacan ha formulado que «No hay clínica del sujeto sin clínica de la civilización» es porque la topología del inconsciente lacaniano –allí donde el analista manifiesta su presencia- resulta, entre un afuera y un adentro, de una extimidad irreductible. ¿Cómo el deseo del analista pudiera, entonces, prescindir de la ciudad y la época?

 

[1] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.

[2] Lacan, J., El Seminario Libro 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Editorial Paidós, p. 129.

[3] Bassols, M., Presencia del analista, Cuadernos del INES Nro 14, Editorial Grama, p. 99.

[4] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.