Autismo

  • Maricela García Arrieta: “Autismo y agujeros bouché”.
  • Carlos Chávez: “¿Entrenamiento en el autismo?”.
  • Emmanuel Rodallegas: “Autismo y estructuras clínicas”. 
  • Aliana Santana: (más-uno) “Transferencia en el autismo”.

Toxicomanías

  •  Adriana Torales: “Las adicciones, un ensayo de síntoma analítico para simbolizar algo real en el sujeto”.
  • Edna Elena Gómez Murillo: “El lenguaje, objeto tóxico”.
  • Fabiola Martínez Chimal: “Re-petición y suplencia: ¿cómo participa el significante amo, en lo no dicho, que es suplido por los actos en las re-peticiones?”.
  • Vianney Cisneros Pérez: “El amor en la adolescencia y las toxicomanías”.
  • Edgar Vázquez: (más- uno) “Toxicomanías, identificación y goce”. 

Elucubración de la clínica

  • Eréndira Molina: «Construcción…insignia y escritura en la clínica».
  • Gabriel Roel: «El analista s´truc dure».
  • Aníbal López Zepeda: “La experiencia de sorpresa”.
  • Edna Gómez Murillo: (más- uno) “Emergencia de un real en el tratamiento analítico”.

El goce

  • Abelardo Ramos: “Inconsciente, perversión y muerte”.
  • Javier del Moral: “El goce de los rezagados”.
  • Luz León: “Los sobrevivientes”.
  • Mario Ruiz: “El Uno y el Otro: una invención poética”.
  • Edgar Vázquez: (más- uno) “¿Una doctrina del goce?”.

La formación del analista

  • Omar Domínguez: “Hay alguna relación entre formación del analista y ética?”.
  • Astrid Torres: “La función del desconsistir del analista”.
  • Ana Patricia Rodríguez Rocha: “La diferencia entre asumirse analista y la autorización”.
  • Maricruz Ramírez Escobar: “El ser psicólogo y el hacer del psicoanalista”.
  • Carolina Puchet Dutrénit: (más- uno) “La formación del analista con la Escuela”.

Los caminos de la formación del síntoma

  • Carmen García: “Del síntoma como posición de amo al síntoma como posibilidad de-ser”.
  • Raúl Sabbagh-Mancilla: “Saber hacer ahí”.
  • Diego Safa Valenzuela: “¿A ti también te duele?”.
    José Acosta: “El salvador o el hijo del lechero, ¿fantasma o síntoma?”.
  • Pamela Maya: “Síntoma y saber: sus vicisitudes”.
  • Edgar Vázquez: (más- uno) “Síntoma y conflicto”.

Modernidad y Psicoanálisis de orientación lacaniana: aspectos

  • Katia Guadalupe Rosales Sandoval: “Mothernidad: relaciones madre-hijo hoy”.
  • Adrián Solano Flores: “¿Cuál es la perspectiva de la necropolítica desde el psicoanálisis de orientación lacaniana?”.
  • Ingrid Scarlet Bustos Sánchez: “La actitud moderna de ser mujer”.
  • Aarón Díaz Mendieta: “La identificación y sus cambios en la modernidad”.
  • Edna Gómez: (más- uno) “Algunas determinantes de la modernidad desde la perspectiva del psicoanálisis de orientación lacaniana”.

La Orientación Lacaniana, sus principios y su práctica

  • Verónica Hernández Jacobo: “Orientación lacaniana e instituciones”.
  • Pilar del Carmen Santoyo Pereda: “La práctica lacaniana en instituciones educativas”.
  • Carlos Valera Nájera: “Epistemología de la Orientación Lacaniana”.
  • Jorge Andrés Landeros Hernández: “Violencias y discurso analítico en lo institucional”.
  • Celina del Rosario Peinado Beltrán: “Inclusión educativa de niños en situación de desplazamiento forzado interno por violencia y el discurso analítico”.
  • Marco Antonio Gómez Rodríguez: “La orientación lacaniana y el maltrato infantil”.
  • Carolina Puchet Dutrénit: (más- uno) “El analista practicante en las instituciones, ¿cómo se orienta?”.

Psicosis y psicoanálisis.

  • Ángel Sanabria: “Partenaire de goce y analista-partenaire en la psicosis”.
  • Carlos Chávez: “Qué es lo analítico en el tratamiento con la psicosis”.
  • Juan De León : “La posición del analista y la no comprensión: ¿qué nos enseñan las psicosis?”.
  • Pany Dimitrakis: “Diagnóstico diferencial de las psicosis ordinarias”.
  • Vianney Cisneros: “La transferencia en las psicosis y el deseo del analista”.

El sinthome en la clínica psicoanalítica y en el arte

  • América Alejandra Rodríguez Morales: “Función del arte como anudamiento y suplencia. Caso Van Gogh”.
  • Cynthia Becerril Fajardo: “El caso Aimée: desenganche y pasaje al acto”.
  • Itzel Cruz Palma: “Poesía mística y goce femenino”.
  • Diana Ensástiga Gallardo: “El recurso del arte. Música y escritura: anudamientos”.
  • Alba Alfaro: (más- uno) “La función de nudo en la clínica borromea de J. Lacan”.

El Fantasma. Concepto y lecturas fundamentales.

  • Silvana Gallegos: “Construcciones fantasmáticas y conformación del síntoma”.
  • Edna Gómez: “El lugar del cuerpo en el fantasma”.
    Edgar Vázquez: “El fantasma, un medio no contingente”.
  • Areli Leeworio: “El fantasma y el fin de análisis”.
  • Eduardo Barboza: (más- uno) “No sé más, la coordenada del principio de realidad”.

IV JORNADAS DE LA NEL-cf CDMX:
PRESENCIAS DEL ANALISTA TEXTO DE ORIENTACIÓN
EJE: Presencias… en la ciudad y la época

Un despertar

¿Cuál podría ser la incidencia política un poco más allá de esta presentación negativa?

Tal vez cierto efecto de despertar. Un despertar respecto de aquello de lo que en

definitiva se trata en los ideales sociales: del goce y de la distribución del plus-de-gozar.

 (Jacques-Alain Miler)

Desde hace tiempo los analistas hemos afrontado el desafío ético de hacer a un lado la rutina del consultorio y asumir una presencia en los dispositivos comprometidos con la salud mental en nuestras ciudades, así como en los debates públicos con el Otro social. En este aspecto, no cabe desconocer que, más allá de la vigencia del discurso del analista y sus consecuencias prácticas, en una perspectiva más amplia, se trata del consentimiento a la convocatoria de Lacan de alcanzar “una incidencia política donde el psicoanalista tendría su lugar si fuese capaz de ello”[1]. Por supuesto, para estar a la altura de la época, ello exige al deseo del analista el miramiento por los síntomas de la actualidad, los impases en lo social, y el aggiornamiento permanente respecto de los discursos emergentes que se imponen al compás de cada tiempo.

Ahora bien, ¿De qué presencia se trata?, ¿Cómo pensar esa presencia?

Más allá del analista causa del trabajo del sujeto supuesto saber, correspondiente a la dimensión transferencial del inconsciente, encontramos una clara orientación en el Capítulo X del Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Allí Lacan nos advierte sobre la presencia del analista, primordialmente, como una manifestación del inconsciente. Y es sólo desde ahí como tiene lugar su presencia real, más allá del par imaginario del a-a´, desidealizando, a su vez, la figura y la persona del analista, para reducir su función a la de un resto, “un resto fecundo” –en tanto una presencia muy particular que se pone en juego solamente en el arte de escuchar del analista. “El arte de escuchar casi equivale al del bien decir”[2].

Como vemos, ello no será ciertamente exclusivo de la experiencia analítica. Esta función estará activa en todos los vínculos donde se trata de la relación del sujeto con el saber y el goce. “Se trata en estos vínculos siempre de una relación transferencial encarnada en la persona que se supone agente de la acción, pero esa atribución de saber a la persona deja en realidad encubierta la relación del sujeto con el saber de su propio inconsciente, verdadero agente del vínculo”[3]. En la medida en que el analista con su acto recuerde la banalidad del sentido de las palabras, opere como el dedo elevado de San Juan tal como Lacan evoca en “La dirección de la cura”, señalando cómo somos hablados, que la referencia del lenguaje no existe, hará presente la perspectiva de lo real más allá de la realidad.

En este sentido, la ironía sirve muy bien a la posición del analista a la hora de perturbar los ideales sociales y revelar su naturaleza de semblantes respecto a un real que sería del goce. “Está más bien, como Sócrates, para hacer temblar, para hacer vacilar los ideales, a veces simplemente poniéndolos entre comillas, quebrando un poco los significantes-amo de la ciudad”[4]. Sin embargo, por otro lado, Lacan nos enseñó que los ideales son semblantes, arbitrarios, pero que esos semblantes son necesarios. La sociedad se sostiene gracias a sus semblantes, no hay sociedad sin identificaciones. Entonces si, por un lado, es cierto, el padre es un semblante, y, sí, se puede prescindir de él … sin embargo, no hay que olvidar que ¡a condición de saberlo utilizar!

Pensar la presencia del analista como la provocación de un despertar implica, necesariamente, sostener un deseo vivo. Seis años antes de su Seminario 11, en el texto La dirección de la cura y los principios de su poder, paradójicamente, Lacan dará al analista el lugar del muerto, dejando el yo a un lado para que pueda surgir el lugar del Otro para el sujeto, el inconsciente, su verdadera pareja, en el registro de lo simbólico. Es el lugar de la causa de la división del sujeto que Lacan formalizará más adelante con la función del objeto a, presencia irreductible.

Para finalizar, cabe mencionar el concepto de “acción lacaniana” que Jacques-Alain Miller ha propuesto para nombrar en el seno de la Asociación Mundial de Psicoanálisis la política de incidencia en los ámbitos políticos y sociales como el correlato del acto analítico en la sociedad. Si Lacan ha formulado que «No hay clínica del sujeto sin clínica de la civilización» es porque la topología del inconsciente lacaniano –allí donde el analista manifiesta su presencia- resulta, entre un afuera y un adentro, de una extimidad irreductible. ¿Cómo el deseo del analista pudiera, entonces, prescindir de la ciudad y la época?

 

[1] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.

[2] Lacan, J., El Seminario Libro 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Editorial Paidós, p. 129.

[3] Bassols, M., Presencia del analista, Cuadernos del INES Nro 14, Editorial Grama, p. 99.

[4] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.