Seminario: “Vicisitudes de la familia hoy”

Introducción

En el siglo XXI, asistimos a una transformación sin precedentes de la estructura familiar tradicional. El modelo patriarcal burgués, que durante siglos ordenó los roles y las identidades bajo la ley incuestionable de la biología y el matrimonio heteronormativo, ha cedido su lugar a una pluralidad heterogénea de configuraciones singulares de hacer familia. Familias homoparentales, monoparentales, ensambladas, sin hijos o atravesadas por las nuevas tecnologías de reproducción asistida, marcan una pauta diferente en cómo la civilización actual habita el lazo social. Ante esta mutación, el psicoanálisis de la orientación lacaniana no se sitúa como un juez moral que anhela el retorno a un orden jerárquico perdido, sino como una brújula clínica capaz de interrogar los modos de hacer familia desde su dimensión más íntima: la del inconsciente.

Este seminario propone un recorrido a partir de la lectura de Freud, la relectura freudiana de Jacques Lacan y los agudos desarrollos contemporáneos de Jacques-Alain Miller. El punto de partida exige una deconstrucción radical: la familia nunca fue un hecho puramente biológico o natural, sino un nudo simbólico y de goce. Miller denomina «cosas de familia», al malentendido estructural y el secreto de goce que amalgama a los sujetos, por lo cual ser madre o ser padre no depende de la genética, sino de una función discursiva orientada por el deseo y la castración.

A lo largo del programa, transitaremos desde el declive del patriarcado —ese «más allá del Edipo» que Lacan vislumbró tempranamente—, hacia la pluralización de las funciones parentales. El Nombre del Padre deja de encarnarse en una figura todopoderosa y se atomiza en funciones de nominación, límites y amparo. Estudiaremos cómo el niño de hoy se debate en una encrucijada clínica fundamental: ser el síntoma que denuncia la verdad latente de la pareja parental, o convertirse en el objeto que colma o divide el deseo materno. Asimismo, conversaremos sobre cómo se aloja simbólicamente a un hijo cuando el cuerpo y la palabra quedan disociados por medio de las técnicas de reproducción que promueve la ciencia.

Partimos de que los modos de hacer familia contemporáneos implican al concepto de familia no como un destino cerrado, sino una invención artesanal. Los invitamos a sostener este espacio de interlocución para comprender de qué sufren los sujetos en la actualidad y cómo, en tiempos donde el lazo común vacila, el psicoanálisis sigue apostando por la dignificación de cada solución singular y cada lazo de amor.

Bibliografía

  • Ansermet, F. (2015). Fabricar niños: Un vértigo tecnológico. Buenos Aires: Nueva Visión.
  • Bassols, M. (2016). Famulus. Revista Lacan XXI, vol. 2.
  • Freud, S. (1905). Tres ensayos de teoría sexual. En Obras completas (Vol. VII). Buenos Aires: Amorrortu.
  • Freud, S. (1909). La novela familiar de los neuróticos. En Obras completas (Vol. IX). Buenos Aires: Amorrortu.
  • Lacan, J. (1938). Los complejos familiares en la formación del individuo. En Otros escritos. Buenos Aires: Paidós.
  • Lacan, J. (1969). Dos notas sobre el niño. En Otros escritos. Buenos Aires: Paidós.
  • Lacan, J. (1957-1958). El Seminario, Libro 5: Las formaciones del inconsciente. Buenos Aires: Paidós.
  • Lacan, J. (1962-1963). El Seminario, Libro 10: La angustia. Buenos Aires: Paidós.
  • Laurent, E. (2018). El niño y su familia. Buenos Aires: Colección Diva.
  • Miller, J.-A. (1993). Cosas de familia en el Inconsciente. Lapsus, Revista de psicoanálisis, (3), 33-43. Grupo de Estudios Psicoanalíticos de Valencia.
  • Miller, J.-A. (2005). El niño entre la mujer y la madre. En Revista Virtualia #13.
  • Miller, J.-A. (2013). Una reflexión sobre el Edipo y su más allá. Texto de intervención en el marco del congreso PIPOL 6.
  • Tendlarz, S. (2010). ¿De qué sufren los niños? La clínica de la infancia. Buenos Aires: Lugar Editorial.
Jan van Eyck. El Matrimonio Arnolfini

Inicio: miércoles 26 de agosto 2026.

Finalización: miércoles 2 de diciembre 2026

Horario: 7:30 a 9:00 pm (CdMx)

Frecuencia: quincenal

Modalidad: virtual (vía Zoom)

Encuentros: (7 encuentros)

  • 26/8/26: Cómo se entiende la familia desde Freud
  • 9/9/26: Nombre del padre y metáfora paterna
  • 23/9/26: La madre más allá del Edipo
  • 7/10/26: El padre más allá del Edipo
  • 4/11/26: El niño como síntoma de la pareja
  • 18/11/26: Configuraciones familiares contemporáneas (parte 1)
  • 2/12/26: Configuraciones familiares contemporáneas (parte 2)

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IV JORNADAS DE LA NEL-cf CDMX:
PRESENCIAS DEL ANALISTA TEXTO DE ORIENTACIÓN
EJE: Presencias… en la ciudad y la época

Un despertar

¿Cuál podría ser la incidencia política un poco más allá de esta presentación negativa?

Tal vez cierto efecto de despertar. Un despertar respecto de aquello de lo que en

definitiva se trata en los ideales sociales: del goce y de la distribución del plus-de-gozar.

 (Jacques-Alain Miler)

Desde hace tiempo los analistas hemos afrontado el desafío ético de hacer a un lado la rutina del consultorio y asumir una presencia en los dispositivos comprometidos con la salud mental en nuestras ciudades, así como en los debates públicos con el Otro social. En este aspecto, no cabe desconocer que, más allá de la vigencia del discurso del analista y sus consecuencias prácticas, en una perspectiva más amplia, se trata del consentimiento a la convocatoria de Lacan de alcanzar “una incidencia política donde el psicoanalista tendría su lugar si fuese capaz de ello”[1]. Por supuesto, para estar a la altura de la época, ello exige al deseo del analista el miramiento por los síntomas de la actualidad, los impases en lo social, y el aggiornamiento permanente respecto de los discursos emergentes que se imponen al compás de cada tiempo.

Ahora bien, ¿De qué presencia se trata?, ¿Cómo pensar esa presencia?

Más allá del analista causa del trabajo del sujeto supuesto saber, correspondiente a la dimensión transferencial del inconsciente, encontramos una clara orientación en el Capítulo X del Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Allí Lacan nos advierte sobre la presencia del analista, primordialmente, como una manifestación del inconsciente. Y es sólo desde ahí como tiene lugar su presencia real, más allá del par imaginario del a-a´, desidealizando, a su vez, la figura y la persona del analista, para reducir su función a la de un resto, “un resto fecundo” –en tanto una presencia muy particular que se pone en juego solamente en el arte de escuchar del analista. “El arte de escuchar casi equivale al del bien decir”[2].

Como vemos, ello no será ciertamente exclusivo de la experiencia analítica. Esta función estará activa en todos los vínculos donde se trata de la relación del sujeto con el saber y el goce. “Se trata en estos vínculos siempre de una relación transferencial encarnada en la persona que se supone agente de la acción, pero esa atribución de saber a la persona deja en realidad encubierta la relación del sujeto con el saber de su propio inconsciente, verdadero agente del vínculo”[3]. En la medida en que el analista con su acto recuerde la banalidad del sentido de las palabras, opere como el dedo elevado de San Juan tal como Lacan evoca en “La dirección de la cura”, señalando cómo somos hablados, que la referencia del lenguaje no existe, hará presente la perspectiva de lo real más allá de la realidad.

En este sentido, la ironía sirve muy bien a la posición del analista a la hora de perturbar los ideales sociales y revelar su naturaleza de semblantes respecto a un real que sería del goce. “Está más bien, como Sócrates, para hacer temblar, para hacer vacilar los ideales, a veces simplemente poniéndolos entre comillas, quebrando un poco los significantes-amo de la ciudad”[4]. Sin embargo, por otro lado, Lacan nos enseñó que los ideales son semblantes, arbitrarios, pero que esos semblantes son necesarios. La sociedad se sostiene gracias a sus semblantes, no hay sociedad sin identificaciones. Entonces si, por un lado, es cierto, el padre es un semblante, y, sí, se puede prescindir de él … sin embargo, no hay que olvidar que ¡a condición de saberlo utilizar!

Pensar la presencia del analista como la provocación de un despertar implica, necesariamente, sostener un deseo vivo. Seis años antes de su Seminario 11, en el texto La dirección de la cura y los principios de su poder, paradójicamente, Lacan dará al analista el lugar del muerto, dejando el yo a un lado para que pueda surgir el lugar del Otro para el sujeto, el inconsciente, su verdadera pareja, en el registro de lo simbólico. Es el lugar de la causa de la división del sujeto que Lacan formalizará más adelante con la función del objeto a, presencia irreductible.

Para finalizar, cabe mencionar el concepto de “acción lacaniana” que Jacques-Alain Miller ha propuesto para nombrar en el seno de la Asociación Mundial de Psicoanálisis la política de incidencia en los ámbitos políticos y sociales como el correlato del acto analítico en la sociedad. Si Lacan ha formulado que «No hay clínica del sujeto sin clínica de la civilización» es porque la topología del inconsciente lacaniano –allí donde el analista manifiesta su presencia- resulta, entre un afuera y un adentro, de una extimidad irreductible. ¿Cómo el deseo del analista pudiera, entonces, prescindir de la ciudad y la época?

 

[1] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.

[2] Lacan, J., El Seminario Libro 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Editorial Paidós, p. 129.

[3] Bassols, M., Presencia del analista, Cuadernos del INES Nro 14, Editorial Grama, p. 99.

[4] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.