abril 15, 2026
Responsables: Ángel Sanabria e Ishtar Rincón
Entonces, escribir es el modo de quien tiene la palabra como anzuelo: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no palabra ‒la entrelínea‒ muerde el anzuelo, algo se ha escrito. Una vez pescada la entrelínea, se podría con alivio tirar la palabra. Pero ahí termina la analogía: la no palabra, al morder el anzuelo, lo incorporó. Lo que salva entonces es escribir distraídamente.
‒Clarice Lispector, Água Viva
“¿De qué diferencia se trata cuando hablamos de diferencia de géneros o diferencia de sexos?”
Con esta pregunta, el psicoanalista Miquel Bassols plantea dos cuestiones fundamentales. Primero: no hay identidad sexual, no hay una esencia hombre o mujer; segundo: la pulsión sexual no tiene un objeto predeterminado (Freud), es decir, la pulsión no es masculina o femenina, no es homosexual ni heterosexual.
Ambas cuestiones pueden condensarse en la provocadora afirmación del propio Bassols: “la pulsión no tiene género”.
Estas consideraciones nos servirán de punto de partida para interrogar ‒a partir del comentario de textos teóricos y clínicos‒ los discursos contemporáneos sobre el sexo y el género, el estatuto actual de la metáfora paterna en la teoría y la práctica de la orientación lacaniana, y sus implicaciones para la clínica actual...