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2014 Archivo Mesas de lectura 2014

LA FUNCIÓN DE UNA FORMA. Filosofía, sofística, discurso analítico

LA FUNCIÓN DE UNA FORMA. Filosofía, sofística, discurso analítico

Gabriel Roel

… se lo acoge pero se lo conjura; se lo recita en lenguajes teóricamente anteriores, incluso con algunos contra los que se elevó –la psicología, la biología, la filosofía del espíritu-, se usurpa su nombre desterrando su verdad. Recordarlo es hoy una demanda todavía intempestiva.
Jacques-Alain Miller

A partir de una paráfrasis, un recorrido por aquellas sutilezas que implican la elucidación del saber referencial en torno a algunos usos e interlocuciones en la enseñanza de Lacan. Desde el cauce inaugurado por Freud con el acontecimiento de su Spaltung –singular objeto sin representación-, se abordará una hystoria por algunos de sus índices, canon y orden de razones para confluir en la consistencia paradójica de sus usos y campo. Distinciones que deciden los aspectos fundamentales con los que operamos –Inconsciente, Sujeto y Parlêtre– en la orientación por el síntoma y por lo real. Asuntos del significante y su pragmática; el savoir-faire y los entornos de lalengua. Los enredos del cuerpo, el goce y el sentido. Las conjeturas, consistencias y rudimentos filosóficos respecto de la cuestión de la antifilosofía y el discurso analítico. Articulaciones de lectura cuya política en Lacan opera mediante deslizamiento de excepción por la obra en cuyo privilegio el vector analizante obtiene su diferencia específica. Experiencia clínica, – como subraya Oscar Masotta- que se sabe, fundamenta todo derecho a hablar de psicoanálisis. Pero al revés: ningún llamado a lo serio de la clínica podría ocultar la ignorancia de las dificultades de la teoría.

Inicio: 04/09/2014
Finalización: 18/12/2014
Horario:19:30 Hrs
Modalidad: Presencial
Lugar: Sede NEL Ciudad de México

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Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis

Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis

Rosana Fautsch

El seminario de Jacques Lacan, libro 11, es un acontecimiento político que inaugura lo que en la orientación lacaniana conocemos como la segunda enseñanza de Lacan. En 1963, Lacan fue expulsado de la lista de los «psicoanalistas didácticos» de la IPA, de tal manera que él no podía analizar a los futuros analistas, sí como analista raso. Tras lo cual Lacan se consideró a sí mismo «excomulgado» y por tal motivo inició su seminario en una posición spinozista, y lo concluyó en una kantiana.

En el trayecto de Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Lacan toca la médula de la concepción freudiana, escansión por la cual quemaba las naves del Nombre-del-Padre. Así Lacan modifica radicalmente las articulaciones freudianas entre: Inconsciente, Repetición, Transferencia y Pulsión.

Es un momento crucial para el psicoanálisis y Lacan decide fundar su Escuela (21 de junio de 1964) con una ética distinta a la de la IPA, quien más se ensaña con él es Anna Freud, precisamente, que además representaba el don de «la obscenidad y la pregnancia imaginaria» de los grupos. Lacan se esforzó para que el efecto de grupo cayera.

Para la lectura del libro 11 nos acompañará otro texto, El banquete de los analistas de J.-A.-Miller.

Inicio: 27/02/2014
Finalización: 15/05/2014
Horario:19:30 Hrs
Modalidad: Presencial
Lugar: Sede NEL Ciudad de México

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El objeto analista

El objeto analista

Gabriel Roel

Del Campo freudiano en tanto práctica, campo y experiencia, se situarán las operaciones que Jacques Lacan elucidó de la praxis psicoanalítica. Así la condición clínica, política y epistémica que su enseñanza extrae, implica asumir los rudimentos donde tradición y transmisión entran en juego: el problemas de la técnica, los atolladeros didácticos, la cuestión de la terapéutica y del psicoanálisis aplicado. Los asuntos del ser y de la formación del analista. Puestos sobre la mesa de lectura se abordaran textos cuyas apreciaciones configuran una invitación al corazón de la experiencia y su lógica. Del gran Otro y el saber supuesto al inconsciente real (el esp de un laps) y las nociones de objeto, presencia, función, discurso y deseo del analista.

Inicio: 15/02/2014
Finalización: 12/07/2014
Horario:19:30 Hrs
Modalidad: Presencial
Lugar: Sede NEL Ciudad de México

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Sobre el concepto de Pasaje al acto, de la Psiquiatría al Psicoanálisis

Sobre el concepto de Pasaje al acto, de la Psiquiatría al Psicoanálisis

Eva V. Tentori

¿Por qué le corresponde a Lacan en esta aventura histórica psicoanalítica, el lugar del creador del concepto clínico pasaje al acto? La respuesta esta en el desarrollo de nuestro trabajo, el que consiste en puntuar algunas fechas, acontecimientos, investigaciones, trabajo clínico.

Lacan señala en el Seminario 10 (1), que el momento de pasaje al acto es el de mayor embarazo del sujeto, con el añadido de la emoción como desorden del movimiento […]. Todo el caminar anterior se fue dando en el recorrido de la psiquiatría al psicoanálisis.

Hospital La Salpetrière, Paris, Francia

Inicio: 06/02/2014
Finalización: 10/04/2014
Horario:19:30 Hrs
Modalidad: Presencial
Lugar: Sede NEL Ciudad de México

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Lecturas freudianas. Más allá del principio del placer, pulsión de muerte

Lecturas freudianas. Más allá del principio del placer, pulsión de muerte

Carolina Puchet Dutrénit

Este espacio se dedica a la lectura detallada de los textos de Sigmund Freud. En esta ocasión la mesa de lectura tendrá como eje conceptual la pulsión de muerte. Concepto fundamental introducido por este autor en el texto «Más allá del principio del placer»(*) donde plantea que la pulsión es repetición. El ser vivo trata de mantener el mismo ciclo vital y la pulsión de muerte es una forma de conservar este ciclo. Sin embargo, dicha búsqueda por conservar lo mismo, esa repetición es causa de conflicto para el Yo.

(*) Freud, S. (1920). Más allá del principio del placer. Volúmen XVIII. Buenos Aires: Editorial Amorrortu.

Inicio: 13/01/2014
Finalización: 31/03/2014
Horario:19:30 Hrs
Modalidad: Presencial
Lugar: Sede NEL Ciudad de México

IV JORNADAS DE LA NEL-cf CDMX:
PRESENCIAS DEL ANALISTA TEXTO DE ORIENTACIÓN
EJE: Presencias… en la ciudad y la época

Un despertar

¿Cuál podría ser la incidencia política un poco más allá de esta presentación negativa?

Tal vez cierto efecto de despertar. Un despertar respecto de aquello de lo que en

definitiva se trata en los ideales sociales: del goce y de la distribución del plus-de-gozar.

 (Jacques-Alain Miler)

Desde hace tiempo los analistas hemos afrontado el desafío ético de hacer a un lado la rutina del consultorio y asumir una presencia en los dispositivos comprometidos con la salud mental en nuestras ciudades, así como en los debates públicos con el Otro social. En este aspecto, no cabe desconocer que, más allá de la vigencia del discurso del analista y sus consecuencias prácticas, en una perspectiva más amplia, se trata del consentimiento a la convocatoria de Lacan de alcanzar “una incidencia política donde el psicoanalista tendría su lugar si fuese capaz de ello”[1]. Por supuesto, para estar a la altura de la época, ello exige al deseo del analista el miramiento por los síntomas de la actualidad, los impases en lo social, y el aggiornamiento permanente respecto de los discursos emergentes que se imponen al compás de cada tiempo.

Ahora bien, ¿De qué presencia se trata?, ¿Cómo pensar esa presencia?

Más allá del analista causa del trabajo del sujeto supuesto saber, correspondiente a la dimensión transferencial del inconsciente, encontramos una clara orientación en el Capítulo X del Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Allí Lacan nos advierte sobre la presencia del analista, primordialmente, como una manifestación del inconsciente. Y es sólo desde ahí como tiene lugar su presencia real, más allá del par imaginario del a-a´, desidealizando, a su vez, la figura y la persona del analista, para reducir su función a la de un resto, “un resto fecundo” –en tanto una presencia muy particular que se pone en juego solamente en el arte de escuchar del analista. “El arte de escuchar casi equivale al del bien decir”[2].

Como vemos, ello no será ciertamente exclusivo de la experiencia analítica. Esta función estará activa en todos los vínculos donde se trata de la relación del sujeto con el saber y el goce. “Se trata en estos vínculos siempre de una relación transferencial encarnada en la persona que se supone agente de la acción, pero esa atribución de saber a la persona deja en realidad encubierta la relación del sujeto con el saber de su propio inconsciente, verdadero agente del vínculo”[3]. En la medida en que el analista con su acto recuerde la banalidad del sentido de las palabras, opere como el dedo elevado de San Juan tal como Lacan evoca en “La dirección de la cura”, señalando cómo somos hablados, que la referencia del lenguaje no existe, hará presente la perspectiva de lo real más allá de la realidad.

En este sentido, la ironía sirve muy bien a la posición del analista a la hora de perturbar los ideales sociales y revelar su naturaleza de semblantes respecto a un real que sería del goce. “Está más bien, como Sócrates, para hacer temblar, para hacer vacilar los ideales, a veces simplemente poniéndolos entre comillas, quebrando un poco los significantes-amo de la ciudad”[4]. Sin embargo, por otro lado, Lacan nos enseñó que los ideales son semblantes, arbitrarios, pero que esos semblantes son necesarios. La sociedad se sostiene gracias a sus semblantes, no hay sociedad sin identificaciones. Entonces si, por un lado, es cierto, el padre es un semblante, y, sí, se puede prescindir de él … sin embargo, no hay que olvidar que ¡a condición de saberlo utilizar!

Pensar la presencia del analista como la provocación de un despertar implica, necesariamente, sostener un deseo vivo. Seis años antes de su Seminario 11, en el texto La dirección de la cura y los principios de su poder, paradójicamente, Lacan dará al analista el lugar del muerto, dejando el yo a un lado para que pueda surgir el lugar del Otro para el sujeto, el inconsciente, su verdadera pareja, en el registro de lo simbólico. Es el lugar de la causa de la división del sujeto que Lacan formalizará más adelante con la función del objeto a, presencia irreductible.

Para finalizar, cabe mencionar el concepto de “acción lacaniana” que Jacques-Alain Miller ha propuesto para nombrar en el seno de la Asociación Mundial de Psicoanálisis la política de incidencia en los ámbitos políticos y sociales como el correlato del acto analítico en la sociedad. Si Lacan ha formulado que «No hay clínica del sujeto sin clínica de la civilización» es porque la topología del inconsciente lacaniano –allí donde el analista manifiesta su presencia- resulta, entre un afuera y un adentro, de una extimidad irreductible. ¿Cómo el deseo del analista pudiera, entonces, prescindir de la ciudad y la época?

 

[1] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.

[2] Lacan, J., El Seminario Libro 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Editorial Paidós, p. 129.

[3] Bassols, M., Presencia del analista, Cuadernos del INES Nro 14, Editorial Grama, p. 99.

[4] Miller, J.-A., El psicoanálisis, la ciudad y las comunidades.